
“Crónica de un triunfo anunciado”
La clásica escena del hombre entre la espada y la pared, que se le esta enterrando un cuchillo y expresa desesperado “si me la sacas me muero, si me la dejas también”, debe ser la sensación de los asesores del candidato de la derecha, si sigue corriendo a la derecha, se desangra por el centro, si sigue rindiéndole honores a los Demócrata Cristianos, pierde por la derecha, tal vez por ello la derecha en muchas ocasiones a privilegiado a los “independientes” de su sector, una contradicción, pero así es la historia.
La derecha Chilena se ha caracterizado a lo largo de su vida en enarbolar las banderas de la “no política”, este ser “apolítico” se distingue por la no militancia de muchos de sus lideres, en las elecciones anteriores a 1973, la mayor de las veces, levanto candidaturas de “independientes” o aplicó la política del mal menor, apoyó a Frei Montalva para impedir el triunfo de Allende en el 64, en 1958 y 1970 a Jorge Alessandri, en su momento, también apoyo Ibáñez, y por cierto, a Pinochet.
Estamos hablando de un pensamiento conservador, católico observante y tradicional, fielmente representado en los editoriales de El Mercurio, contradictorio al pensamiento laico (lease; Radicales, Masones, Socialistas, Liberales y sectores progresistas Católicos).
Una vez reestablecida la democracia en 1990, esta derecha se ve expresada en Renovación Nacional y la UDI, pero también se encuentran ancestros de esta derecha en pequeños grupos de militares en retiro y fundamentalmente en la clase empresarial Chilena, esta ultima quizás, el referente mas importante de la derecha a partir de la modernización y liberalización de la economía en tiempos del regímen militar.
El pensamiento de la derecha apolítica (“soy apolítico, pero no tolero a los Izquierdistas”, clásica frase de nuestros derechistas “independientes”) se manifiesta en un sinnúmero de candidatos de distinto calibre, extracción política y social, así vemos a un Büchi y un Francisco Javier Errázuriz compitiendo contra Alwyn en 1990, quien les ganó con un holgado 55,15% , contra un 29,3% de Büchi y 15,43% de Errázuriz.
En 1993, nuevamente la derecha lleva dos candidatos, esta vez de distinto origen y extracción, por un lado, un hombre que representa al electorado mas tradicional de la derecha, con apellido histórico en el sector y de aspecto refinado; Arturo Alessandri Besa y por el otro un ex ministro de la dictadura, que enarbola como gran logro la implantación de las Afp’s y las Isapres; José Piñera. Ambos no sobrepasan el 31%, contra un avasallador 57,98% de Frei Ruiz Tagle, va la pena recordar que la Izquierda extra parlamentaria llevo tres candidatos; Manfred Mac. Neef , Eugenio Pizarro y Cristian Reitze, todos ellos sumaron la nada despreciable suma de un 11,37%.
En el 2000 hubo sorpresas; el fenómeno Lavín consigue sacarle una segunda vuelta a la carta segura de la concertación; Ricardo Lagos, dejando en el camino a Gladis Marín, Thomas Hirsch , Arturo Frei Bolívar y Sara Larraín, Frei Bolívar obtiene un magro 0,38% y lo que seria hoy el Juntos Podemos obtiene un 4,14%, el resultado final de la segunda vuelta le da a Lagos un 51,31% y al derrotado Lavín un 48,69%, la mejor votación obtenida por un candidato de derecha en casi un siglo(en el 52 Ibáñez obtuvo un 46,8%).
En primera vuelta Lavín logra un espectacular y sorpresivo 47,51% eso marca una gran diferencia con el resultado obtenido en primera vuelta por su “socio” el 12 de diciembre de 2005; un magro 25,43% contra un 45,93 de Bachelet.
El camino que tiene que recorrer el candidato de la derecha es prácticamente imposible hacerlo en tan pocos días, solo sumando los votos obtenidos por la candidata mas la mitad de los votos de Hirsch y un par de puntos obtenidos en estos días como consecuencia de la pésima franja televisiva de Piñera (no tengo explicación alguna de cómo un hombre experto en estas materias, hace una franja tan parecida a la campaña fracasada del Sí de 1998, es insólito), de su poco afortunad desempeño en el debate y su perdida de votos por ambos lados ; por la ultraderecha (decir que los dos peores gobiernos fueron Allende y Pinochet, le resto votos en el mundo de ultra derecha y Pinochetista, es muy probable que Lavín no hubiese pagado ese costo), y por el centro político, verlo junto a la UDI a Lavín y asociarlo a los Sergio Fernández, Novoa y Longueira, sin duda le resta votos en aquellos desencantados de la concertación, quizás algo derechistas, pero en ningún caso cercanos a la derecha Pinochetista
En suma, esta elección ya perdió el factor sorpresa, o mejor dicho la expectación será en función de saber como va resultar el gobierno de Bachelet.